Deterioro en proyecciones fiscales obliga a mantener disciplina hacendaria y abre debate sobre manejo de finanzas públicas

Las finanzas públicas desempeñan un papel fundamental en la estabilidad económica de cualquier país. Cuando el Gobierno logra mantener un equilibrio sostenible entre sus ingresos, gastos y niveles de endeudamiento, se fortalecen las condiciones para el crecimiento económico, la atracción de inversiones y la confianza de los mercados financieros. Por el contrario, cuando las presiones fiscales aumentan, se generan desafíos que pueden afectar tanto al sector público como al privado.
En Costa Rica, las proyecciones fiscales para los próximos años apuntan a un entorno más desafiante para la gestión de las finanzas públicas. Desde el crecimiento de los ingresos tributarios que podría mostrar una moderación, mientras la deuda pública continuaría representando uno de los principales retos para la sostenibilidad fiscal del país. De acuerdo con las proyecciones más recientes, la relación deuda/PIB se mantendría por encima del 60% durante 2026 y 2027, reflejando la importancia de continuar fortaleciendo el balance fiscal.
Para comprender la importancia de estas proyecciones, es necesario entender que la sostenibilidad fiscal no depende únicamente del nivel de deuda acumulada, sino de que el flujo de ingresos sea acorde a las condiciones económicas y su relación con el gasto. Cuando los ingresos crecen a un ritmo menor al esperado, el margen de maniobra para realizar inversiones públicas, financiar programas sociales o responder ante eventos inesperados depende mayoritariamente de la deuda, y si está ya se encuentra comprometida, entonces puede tender hacia una senda de crecimiento insostenible.
Identificamos factores que han contribuido a una menor dinámica en el crecimiento de la recaudación tributaria. Entre ellos se destacan la apreciación del colón frente al dólar, la desaceleración observada en algunos sectores económicos, ciertos cambios normativos que han afectado la base imponible y la pérdida gradual del impulso generado por la reforma fiscal implementada años atrás, fenómeno que suele conocerse como "fatiga tributaria".
La evolución de la deuda pública continúa siendo un elemento de especial atención. Aunque el costo de financiamiento del Gobierno ha mostrado mejoras gracias a condiciones internacionales más favorables y a una percepción positiva del riesgo país, el nivel de endeudamiento sigue siendo elevado en comparación con los objetivos de consolidación fiscal de largo plazo. Las proyecciones del Banco Central estiman un resultado financiero de 4,4% del PIB para 2026 y de 4,7% para 2027, lo que evidencia que la dinámica fiscal continuará siendo un tema relevante para la economía nacional.
Otro indicador importante es el resultado primario, que mide la diferencia entre los ingresos y los gastos del Gobierno antes del pago de intereses. Para 2026 se proyecta un resultado primario de 0,3% del PIB, mientras que para 2027 se reduciría hasta 0,02%, mostrando un menor margen para contribuir a la reducción del endeudamiento público.
La relevancia de este tema trasciende las finanzas gubernamentales. Una posición fiscal sólida suele contribuir a generar estabilidad macroeconómica, reducir la incertidumbre y mejorar las condiciones para la inversión. Además, fortalece la credibilidad del país ante organismos internacionales, inversionistas institucionales y agencias calificadoras de riesgo.
Uno de los principales desafíos para los próximos años será encontrar un balance adecuado entre la disciplina fiscal y las necesidades de inversión pública. La infraestructura, la educación, la salud y otros sectores estratégicos requieren recursos para impulsar la competitividad y el desarrollo económico, por lo que la discusión no se limita únicamente a reducir el gasto o aumentar los ingresos, sino también a utilizar los recursos públicos de manera eficiente.
Adicionalmente, factores externos como cambios en las tasas de interés internacionales, fluctuaciones cambiarias o una desaceleración económica global podrían influir en la trayectoria esperada de las finanzas públicas. Esto refuerza la necesidad de mantener políticas fiscales que permitan responder con flexibilidad ante escenarios adversos y preservar la confianza de los mercados internacionales.
Pese a ello al escenario adverso, desde los mercados internacionales continúan percibiendo positivamente por las emisiones externas de deuda costarricense, mientras que espera se tramite legislación relevante para retomar la tendencia hacia la consolidación fiscal y nuevamente tener amplias posibilidades de avanzar hacia una calificación de grado de inversión.
En Grupo Financiero Mercado de Valores damos seguimiento permanente a los principales indicadores macroeconómicos nacionales e internacionales, con el objetivo de identificar tendencias que contribuyan a una mejor toma de decisiones de inversión y una adecuada gestión patrimonial.
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