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Consejos para comenzar a invertir

Si alguna vez ha contemplado la idea de convertirse en inversionista, pero no sabe cómo, le detallamos algunos consejos que le pueden ayudar a lograr su propósito:

 

Defina un objetivo claro de inversión. Ahorrar para nuestro retiro, pagar la universidad de nuestros hijos o comprar una casa. Cada uno de estos objetivos implicará establecer una estrategia de inversión distinta. Comience por definir de qué forma quiere ver materializada su inversión para que no se desvíe en el camino.

Conozca su perfil de riesgo. Todo lo que hacemos en la vida, nos expone a riesgos y tenemos que aprender a gestionarlos. En el mundo de las inversiones existen alternativas que podrían ofrecer más o menos riesgo que otras.  

    Existen herramientas utilizadas a nivel mundial, que nos ayudan a conocer nuestro perfil de riesgo según nuestros objetivos de inversión. El conocer nuestro perfil nos ayudará a evitar dejarnos endulzar por alternativas que ofrecen rentabilidades muy atractivas que carecen de regulación y nos exponen a un nivel innecesario de riesgo, y a la vez, nos ayudará a ingresar con más confianza en aquellos instrumentos que realmente puedan potenciar nuestro patrimonio.

    Determine el plazo al que requiere su inversión. El proceso para determinar el plazo óptimo de nuestra inversión, debe ir ligado a nuestro objetivo. Podemos ser inversionistas de corto, mediano o largo plazo, y según ese plazo al que queremos ver materializado nuestro objetivo podemos seleccionar los activos que respondan en el tiempo. 

     Por lo general, los instrumentos de corto plazo tienden a generar una rentabilidad menor por la baja incertidumbre de pago que generan. Es importante hacer un buen balance de los plazos de vencimientos de los instrumentos que existen en el mercado.

    Practique la diversificación. La premisa de “no poner todos tus huevos en una canasta” es básico en el proceso de convertirse en un inversionista. Busque productos que le den acceso a más y mayores niveles de diversificación, por ejemplo, los fondos de inversión.  

    Estos instrumentos, independientemente del tamaño de nuestro patrimonio, nos permite acceder a una canasta de activos variada, que se conforma con la participación de otros inversionistas, donde cada uno ganará de forma proporcional a su inversión. Existen millones de fondos de inversión en el mundo, procure seleccionar siempre aquellos que cuenten con regulación y que respondan a su tolerancia al riesgo.

    Busque acompañamiento y asesoría.Cuando se está aprendiendo cualquier disciplina que implique algún nivel de riesgo, se necesita de guía e instrucción. Por ejemplo, si queremos empezar a manejar un vehículo, no podemos simplemente sentarnos frente al volante e iniciar un viaje.  

      Lo mismo sucede cuando queremos iniciar el proceso de convertirnos en inversionistas, es importante acompañarse de un asesor financiero que le aconseje y recomiende en función de sus objetivos y apetito al riesgo, para no arriesgar de más su capital. Es valioso escuchar a un profesional en la materia, que conozca las diferentes opciones que se encuentran en el mercado y que le pueden ayudar a hacer crecer su patrimonio.  

       

      El convertirnos en un inversionista no tiene porqué generarnos temor, dediquemos el tiempo necesario para conocernos, tener claro nuestro perfil y definir bien el plazo al que requeriremos nuestra inversión; saquemos el tiempo para encontrar el acompañamiento correcto, de manera que podamos lograr una diversificación adecuada y cumplir nuestros objetivos financieros.  

      Entre más pronto iniciemos en la disciplina de invertir, más pronto podremos ver crecer el valor de nuestro patrimonio.  

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